El Instituto de Medicina (IOM) llevó a cabo un minucioso estudio científico en 2003 y concluyó que quienes recibieron la vacuna contra la influenza porcina de 1976 ya corrían con un leve aumento en el riesgo de contraer el GBS. Los científicos tienen teorías múltiples en cuanto a por qué ocurre este aumento en el riesgo, pero la razón precisa de esta asociación se desconoce.
El aumento en el riesgo de desarrollar SGB después de la vacuna de la influenza estacional no se ha repetido en estudios posteriores y los llevados a cabo en la actualidad, incluso los estudios sobre la nueva vacuna H1N1. Aún mejor, parecería que la vacuna estacional tiene un efecto protector contra el SGB. El virus de influenza ha sido uno de los implicados como desencadenantes de dicho síndrome, y parece que la vacuna disminuye el riesgo del mismo (al menos en 2 estudios de casos y controles):
Riesgo de desarrollar SGB después de haber recibido la VACUNA: no hay aumento ni disminución del riesgo. OR 0.16 (IC95% 0.02 a 1.25) (Tam 2007)
Incidencia relativa de SGB a los 90 días de haber tenido INFLUENZA: 7 veces más que los que no tuvieron influenza. HR 7.35 (IC95% 4.36 a 12.38)
Incidencia relativa de SGB a los 90 días de haber recibido la VACUNA: no hay aumento ni disminución del riesgo 0.76 (IC95% 0.4 a 1.40) (Stowe 2009)
Es decir, la infección por virus de influenza estacional se ha asociado a SGB, y la vacuna parece tener un pequeño efecto protector contra el SGB.
La Organización Mundial de la Salud, con todas las entidades de salud en cada país, están monitorizando las vacunas y la gente vacunada. La FDA (Food and Drug Administration) y la CDC en los EEUU escudriñan a fondo estos hallazgos y en lo personal no veo razón por la que no habrían reportado algo de ser verdad.
